Blogia

comerenmurcia

Alborada

Alborada

Aunque el Restaurante Alborada, desde su recoleto salón en la calle Lepanto hasta su nueva y minimalista versión en Andrés Baquero, siempre es lugar asociado a comidas de negocios (imposible pillar mesa entre semana) y eventos familiares de reposado mantel, nos vamos a centrar en la satisfacción que se puede experimentar en la frugalidad de una barra.

Y es que, aquél y éste, disponen de una barra tan escasa en metros como extensa en sabores. En otro post pasaremos al comedor, que ese es capítulo aparte.

Como decimos, la barra de las nuevas instalaciones te recibe con líneas minimalistas y vivos colores, rematados a la entrada por un elegante y decorativo botellero en el que se contienen botones de muestra de su amplia y cuidada carta de vinos.

Cualquiera de esos caldos nos caerá como maridaje perfecto de una tortilla de camarones y ajos tiernos que roza la perfección o potenciará unos buñuelos de bacalao quizás demasiado ‘descafeinados’.

Son bocados que pueden venir tras unas buenas quisquillas, gamba roja o langostinos del Mar Menor en los que nunca falla la casa. Y es que tanto los mariscos como el buen pescado fresco es algo en lo que pone énfasis la familia Muñoz, que dirige el cotarro. Cuando gente así se preocupa de lo que entra al almacén, se nota en lo que sale por la cocina. Mimo a la materia prima.

Tras aquella tortillita, no es mala opción regalarle al paladar otras texturas como las que ofrece el estupendo crujiente de alcachofitas con gulas y gambas. Al final, podemos rematar con un solomillo troceado para compartir cocinado exactamente al punto para terminar de cuajarse en la bandeja de barro caliente.

Pero entre plato y plato hay que sacar obligado hueco para un bocado orgullo de la casa y perfecto para la barra: el boquerón relleno. Boquerón abierto por su mitad que envuelve una magnífica anchoa en salmuera. Esa suerte de ‘matrimonio‘ se reboza con harina de El Puerto de Santa María, que da ese toque distinto a la fritura, y al fuego.

Cena o comida distinta, ligera, saciante y creativa, acompañada por un buen vino… Su precio no debe ser el más económico del centro de la ciudad sino el justo (de justicia). Lo bueno y con buen servicio se paga a gusto ¿o no?

FICHA

Restaurante Alborada: Andrés Baquero, 15. Murcia. 968 232323. Categoría: Restaurante Permitido fumar. Cubierto X Pax: 25/35 € (Barra) Aseos: Bien. Servicio: Muy Bien. Entorno: Céntrico. Parking cercano. Recomendaciones: Mariscos, pescados, revueltos, boquerón relleno, postres logrados. Preparan comida para llevar.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

El Venezuela

El Venezuela

El Caldero (I)

La controversia acerca de dónde sirven el mejor arroz caldero de Murcia probablemente sea eternamente irresoluta. Y es, en cierto modo buena, pues anima el cotarro gastronómico y las discusiones arrociles, estivales sobre todo.

Si bien, nadie puede discutirle al Venezuela ser referencia obligada en cuanto a la antigua receta costera. De ahí que se pueda titular ‘El Caldero’, así, en mayúsculas, pues en sus fogones se prepara El Caldero por antonomasia de la orilla norte del Mar Menor.

El punto exacto de la cocción que debe tener el grano en un caldero, la cantidad justa de caldo remanente, los sabores de las ñoras y ajos que asaltan al paladar recordándole viejos guisos marineros y que dan el maridaje perfecto al mújol, la dorada y la morralla que engendran el caldo… Son las características que debe lucir un rotundo caldero y que el Venezuela las firma.

No es sólo esa virtud (que por sí sola ya valdría) la que guarda El Restaurante Venezuela. Bordan otros tipos de arroz con frutos del mar. Y la dorada a la sal es marca de la casa. Sólo el hecho de ‘marisquear’ en la barra sin intención de dar paso más allá merece la pena.

Y es que, asomarse al bucólico expositor de pescados y mariscos da la impresión al visitante de encontrarse en una prolongación de la cercana lonja de Lo Pagán y de oír aún los ecos de la subasta. Y cae fácilmente el comensal en la tentación de iniciar un prólogo del caldero con los magníficos salazones, langostinos de la sabrosa laguna o unas resultonas almejas a la marinera. ‘Introito’ peligroso si de gozar el caldero en toda su extensión se trata, y es que reservar apetito para la tierna carne del mújol que se sirve tras el arroz debería ser de obligado cumplimiento.

Pero si bien acaba lo que bien empieza, fundamental es aguantar el último ‘arreón’ y dejarse llevar aconsejados hasta la tarta casera de turrón, de la que dicen es la auténtica causante del retorno de muchos.

El precio del homenaje no aparenta ser barato pero si valoramos la relación calidad – precio resulta inapelable. Más, cuando se recibe el trato amigable pero educado de una plantilla de profesionales de toda la vida, de los que quedan pocos en el sector, que da pie a esas cosas tan sólo posibles en este rincón de España como que te acomoden un calderito llegando pasadas las cuatro de la tarde.


FICHA

Restaurante Venezuela: paseo marítimo de Lo Pagán. Lo Pagán, San Pedro del Pinatar (Murcia). 968 18 15 15. Categoría: Restaurante, marisquería. Permitido fumar. Reservados. Cubierto X Pax: 35/40 €. Aseos: Bien. Servicio: Excelente. Recomendaciones: Caldero y arroz ciego de pescado y marisco. Mariscos y pescados frescos. Tarta de turrón.

Puntuación Total (0/5): * * * *

El Vasco

El Vasco

No es Región de Murcia, pero si parada habitual de los que nos gusta el comercio, no el de intercambio, sino del de mesa y mantel. En la ruta murciana, ya enfilado desde Madrid a nuestra querida tierra de ñoras y pimientos, en el pueblito de Villarrubio se encuentra El Vasco. Oasis culinario en una lengua que Murcia estira hasta Madrid para degustar en mitad de ruta los mejores platos españoles, manchegos y vascos. Si aún no has parado en las salida 93 de la A3, estás tardando, compañero. 

El Vasco es un restaurante sin complejos, con salón de barra metálica de carretera, y con salón de buen mesón con mesas de madera rudas y bien puestas. No se equivoquen, que no estamos hablando de una parada a menú que esté medio bien, no. El Vasco es tela marinera, canela en rama, caviar de beluga en esto del comer. El servicio es celestial, con El Vasco por allí controlando y saludando a los muchos, muchos, muchos clientes que no sólo pasan por allí en ruta, sino que vienen desde Madrid a huevo para comerse un guiso y alguna carne. Si hay que destacar algo de El Vasco es su carta. Amplísima, pero no exagerada, porque todo está especial. Desde la ensalada mixta con tomates de nivel hasta los chipirones en su tinta o las kokotxas, el bacalao al pil pil, y todas las carnes. Pero ojito, que no se puede ir usted de Villarrubio sin probar unas alubias rojas con chorizo y una copita de vino de la casa, que estará usted en el cielo lo que duren las cucharadas. Menudos guisos que se gastan en El Vasco. Lentejas, judías, alubias, negras y rojas, con ese sabor que sólo saben darle los que las comieron de su abuela, cocinadas a fuego lento y con mil secretos de cocción. Una auténtica delicia. 

Prueben el conejo, las migas de pan con huevos y chorizo, los riñoncitos al vino, las chuletas de cabrito o el solomillo con queso manchego, que son auténticas obras de arte. El Vasco es uno de esos sitios en los que el llantar se mantiene como en aquellas posadas de mitad de ruta en los tiempos remotos. Si alguna vez tuviera tiempo me quedaba a hacer noche en Villarrubio, después del comidón, que es lo suyo. De postres no andan mancos tampoco, que las natillas caseras son para perder el juicio. El Vasco, uno de esos sitios que no necesita presentación, pero que hay que no olvidar, porque ya es un clásico español. Si no lo conocías, me debes una, porque vas a flipar. Vale.

FICHA

Restaurante El Vasco : Salida 93. A3 (A 100 Km de Madrid, ruta dirección Murcia). Villarrubio. Categoría: Mesón-Restaurante. Permitido Fumar en zona. Cubierto X Pax.: 25/ 30 €. Mesas: comedor interior, barra. Aseos: Bien. Servicio: Muy Bien. Presentación y calidad productos: Bien. Entorno: Bien Recomendaciones: Guisos, alubias rojas y negras, migas con chorizo, bacalao al pil pil, chuletas de cabrito, carnes. // Con buen Parking.

(*): (Muy Mal, Mal, Regular, Bien, Muy Bien, Excelente)

Puntuación Total (0/5): * * *

Mesón Plaza Mayor

Mesón Plaza Mayor

El Mesón Plaza Mayor tiene madera para hacerse un sitio, claro que si. Es un buen desatascador de la Plaza de las Flores, en días de mucha peña, y sin ganas de usar los codos, aún se puede uno ir al Mesón Plaza Mayor y comer como un señor. Menú del día, con guisos caseros a porrillo, buenas tapas, buenísimo pulpo, y con buen servicio. Tiene un toque de mesón impropio de estos lares, lo que mezclado con lo más auténticamente murciano de barra y mantel, resulta un sitio que está claramente en auge. Con terraza en sombra, comedor interior, coqueto, y una buena barra para comer en taburete, el Mesón Plaza Mayor es uno de esos sitios que mantiene el encanto del yantar casero.

No conozco a sus cocinitas, pero a mi, las veces que he ido, me da la sensación de que dentro del fogón está to lleno de abuelicas cocinando a destajo y compitiendo a ver quien le saca más provecho al buen material que tienen. Recomiendo comer en la barra, con algún entrante murcianístico clásico, sobre todo el Pulpico al horno, caballitos o una tapita de queso parmesano con almendras y hueva del Mar Menor. Las cañas, bolitos como mandan cánones y amplitud para comer en grupo. Hay carnes y pescados, hacen buenos calderos, y aún no he podido probar los guisos. Espero hacerlo pronto, en el próximo agobio apritivesco, o mejor, un día entre semana, que seguro se come fabuloso de menú. Pero ahí no queda la cosa, asados de cabrito, gazpacho manchego, arroces... Una delicia. 

Postres caseros, también, un flan de los ricos, ricos, y con café y licorcillo, 20 euros barbica. Así que a tener en cuenta, señores, que a esos precios y con un buen solomillo tierno, en pocos sitios se va uno tan contento. Recomendable, quizás no para lucirse, pero si como una más que honrosa vía de escape, y de menú, de lo mejor de Murcia, sin duda. Vale.

FICHA

Mesón Plaza Mayor : Plaza Mayor 11, Murcia. Categoría: Mesón-Restaurante. Permitido Fumar. Cubierto X Pax.: 15 / 20€. Mesas: Terraza, comedor interior, barra. Aseos: Bien. Servicio: Bien. Presentación y calidad productos: Bien. Entorno: Bien (céntrico). Recomendaciones: Aperitivos, pulpo al horno, asados, carnes, guisos.

(*): (Muy Mal, Mal, Regular, Bien, Muy Bien, Excelente)

Puntuación Total (0/5): * * *

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

Escuela de Pieter

Escuela de Pieter

Es donde mejor he comido este verano, con diferencia. La Escuela de Pieter ha conseguido mantener el nivel, después de apostar por la calidad, tras muchos años de chiringuitear, y le ha salido bien. En un entorno único, aún libre de aglomeraciones y tráfico, a apenas cinco metros del Mar Menor, y con preciosas playas de arena fina y aguas transparentes en el Mar Mayor a pocos metros, La Escuela de Pieter ofrece una comida que es imposible no se alargue hasta bien entrada la tarde. La playa, el sol, el vientecito de leveche, son esenciales, pero la limpieza y el estilo del Restaurante completan un lugar único. Amplio, con buenas sombras, palmeras, y con la facilidad de llegar en barco desde cualquier punto del Mar Menor, La Escuela de Pieter es referencia obligada en La Manga, y merece la pena llegar en el coche hasta Veneziola para disfrutar de las playas más vacías de la Costa Cálida, y de aguas más limpias, antes de comer en la playa de Pieter. 

Visto que el lugar ya es en sí espectacular, ya sea para comer, o para cenar, con todas las luces del Mar Menor a tus pies en la playa, pasemos a hablar de la comida. La carta es amplia. Quizás demasiado amplia, pero en un lugar turístico, se puede perdonar. Es muy recomendable pedir el compendium de gambas y cangrejo al ajillo de entrante, espectacular, como espectacular está siempre el ajo que sirven con una buena bandeja de pan variado, con caña en copa de balón, que hace la espera muy agradable. Los dos últimos años el caldero se ha afianzado, para mi humilde gusto, como el plato estrella de Pieter. Justo de caldo, con sabor fuerte, y no pesado, y con el ligero recuerdo a pescado hervido en cada arremetida.  Pero pueden probar cualquier pescado, la lubina a la espalda, merece la pena, igual que las carnes, sobre todo los miércoles y sábados por la noche. Pieter organiza unas barbacoas-buffet que son de rechupete. Por unos 40 euros uno puede comer lo que quiera de una mesa central a la que no dejan de surtir de buenas carnes. Con las antorchas, la playa, las palmeras y el mar, la velada en buena compañía es de las de órdago.  

Postres caseros, que no destacan, pero valen, y son lo de menos después de comer bien. Lo más recomendable es un café con hielo y un suave Gin Tónic a la brisa de la tarde, con buena conversación, lento y pausado, antes de que la cuenta nos devuelva al mundo. Porque Pieter es algo caro, pero merece la pena. No lo duden, y reserven un día de septiembre, que es un mes especial para disfrutar del encanto de La Manga. Vale. 

FICHA

Escuela de Pieter : 968 43 70 59Urb. Veneziola (Gran Vía de La Manga 2Km pasado El Estacio)Categoría: Restaurante. Permitido Fumar. Cubierto X Pax.: 35 / 40 €. Mesas: Todo exterior. Aseos: Bien. Servicio: Bien. Presentación y calidad productos: Bien. Entorno: Excelente. Recomendaciones: Caldero, arroces, gambas y cangrejo al ajillo, lubina.

(*): (Muy Mal, Mal, Regular, Bien, Muy Bien, Excelente)

Puntuación Total (0/5): * * *

La Parranda (Tasca)

La Parranda (Tasca)

No podíamos empezar de otra manera. La Parranda y comer en Murcia para nosotros es una misma cosa, porque la seguridad de acertar no es equiparable en La Parranda a ningún otro restaurante en Murcia. Cierto que contamos con la ventaja de ser prácticamente de la casa desde hace muchos años, pero eso no ha quitado nunca que sigamos eligiendo La Parranda para cuando no hay que fallar. Hablamos del nuevo Restaurante, La Parranda modernica que abrió sus puertas hace sólo cinco años, que utiliza la misma materia prima y el buen hacer en los fogones es obra del maestro Pepe Guillén, y de sus pupilos. Pupilo y jefazo, José María Requena, Chema pa los amiguetes, corta el bacalao allí, renovando la carta, personalizando menús y cogiendo la batuta a la hora de servir las mejores comidas y cenas de barra y tasqueo que uno puede degustar en Murcia hoy día. Un trabajo que le exprime, y que unido a que la materia prima de La Parranda es lo mejor que llega a la capital, con madrugones y muchos años de confianza en los suministros, estamos ante uno de los sitios en los que no se falla.

No es un Restaurante al uso, es más bien tipo tasca, con el ligero y suficiente toque de modernidad y una barra estupenda. Verde pistacho y negro, con madera y un ambiente logrado de tertulia, en el corazón de Murcia entre la Plaza de San Juan y la del Cristo del Rescate, por lo que uno de los días estrella de este rincón es el Martes Santo murciano. Cenar antes de la recogida de la procesión, para vivir el recogimiento de la Plaza, es uno de los maridajes cenica-Murcia que hay en la ciudad. Aunque ahora, en las comidas pre toros, La Parranda también se crece. Ambiente taurino, meriendas de órdago y con la plaza a dos pasos, es buena época parrandera, sin duda. Las mesas de fuera, indicadas para cenas grupales, y comidas de empresa, para entre 8 y 12 comensales ofrecen también un sitio para triunfar, con menús cerrados que no superan los 30 euros y una calidad que sorprende, con el toque siempre atento de alguna sorpresa de la mano de Chema, que sabe cuidar a quienes confían en él.

Con una carta que se oxigena y varía cada pocas semanas, incluyendo carnes y pescados de temporada, La Parranda destaca tanto por los aperitivos como por los segundos platos. No dejen de pedir el clásico tomate partío, que vendrá seguro acompañado de bonito y sorpresas variadas, tomates de a kilo, de lo más jugoso que hay en Murcia, y déjense aconsejar por la ensalada de temporada que en ese momento haya en carta. Prueben el jamón, de bellota, Extremeño de Don Benito, que llena la boca y pide el señor vino de la casa que ofrece La Parranda. No piense y cene o coma con él, no se equivocará seguro. Ser hija pequeña de la gran Parranda, histórico restaurante al que ya dedicaremos otro post, le ofrece ventajas a la tasca parrandera, y es que el cliente puede optar por pedir pescados frescos que quitan el habla. No sea tímido y pregunte siempre qué tienen por ahí para disfrutar, que siempre hay tesoros escondidos.

El postre es para lucirse y poner el colofón perfecto a una velada de órdago. Chema lo sabe y a poco que le de usted confianza, innovará con postres espectaculares, fiestas para el paladar. Recomiendo unos nísperos en almíbar con crema de leche y nata, entre alguna otra sorpresa, que entran de maravilla, sin ser pesados... Pero no dejen de probar el tiramisú casero, e insisto, déjense aconsejar. No olviden la fruta de temporada, que teniendo esa materia prima, raro será que no sea de algún huerto de ángeles. Al gusto, vino dulce, que habrá variedad o copita de champán, que nunca falta frío y dispuesto para brindar por un manjar que pocos rivales tiene en la escena murciana. Sin duda, La Parranda, es jugar sobre seguro, compruébenlo, porque no hay otro sitio en el que el binomio calidad-precio salga mejor parado. Salud!

Foto: Solomillo tierno con ajetes y papas, en plato personalizado. La Parranda (Mayo 2007)

FICHA

La Parranda (Tasca): 968 22 17 26

Plaza San Juan, Plaza Cristo del Rescate

Categoría: Barra y Tasca. Permitido Fumar. Cubierto X Pax.: 25 / 35 €. Mesas: Reservas para grupos. Exterior e interior. Aseos: Bien. Servicio: Bien. Presentación y calidad productos: Muy Bien. Recomendaciones: Carnes y arroces, aperitivos barra. Postres caseros.

(*): (Muy Mal, Mal, Regular, Bien, Muy Bien, Excelente)

Puntuación Total (0/5): * * * *

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres